Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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viernes, 16 de enero de 2015

El zorro con el sapo y el gallo. La vibora ingrata .585

El gallo y el sapo eran compañeros. Y salen en viaje. Lo invita el gallo, y se van. Se van a Bolivia, porque querían conocer. Bueno. Y entonce, dice que la hallan a la víbora apretada en un palo y les pide de favor que lo saquen. Dice:
-Voy a ser su amigo, su compañero. No les va pasar nada a ustedes, porque yo no los voy a matar, no les voy hacer nada.
Como que la víbora pica y mata a la gente, les dice eso.
Bueno... Entonces el sapo había empezado a entrar por abajo de tierra, a empujar, empujar. Y lo saca. Y se hincha, porque el sapo se hincha, solivia el palo y sale la víbora. Y bueno, y se van juntos. Ya eran tres.
Se van caminando, caminando, caminando... Y por ahí, la víbora diz que lo empezó a perseguir al sapo. Porque al sapo lo come la víbora, lo traga. Y bueno, que a ella le alegaba. Le alegaba diciendo que ella se ha comprometido a acompañarlos y llegar en el destino donde iban. Y que debe ser buena compañera porque lo han sacado del presidio de ahí de donde estaba. Bueno y ahí van discutiendo y lu encuentran a don Juan, que era el zorro.
-¿Y qué hay?
-Venga, señor -es que le dice el gallo. Usté nos va a ser de juez, aquí. Usté vea, a ésta lo hemos sacau nosotros porque los caminantes lo habían apretau con un palo, y nos ha pedíu de favor que lo saquemos y que va a seguir con nosotros, que nos va acompañar bien, que vamos andar bien en el camino y ahora viene persiguiendoló por comerlo a mi amigo, al sapo.
-¡Ah! -es que dice el zorro. Cómo no. Yo les puedo servir de juez. ¡Cómo no!
Bué...
-Bueno, ¿y adónde era?
Vuelven pa atrás otra vez, para saber él adonde, de donde lo sacaron.
Van allá, en la esquina donde lo hallaron, ¿no? Y le dice al sapo, el zorro:
-Y usté, ¿cómo lo sacó?
-Yo lo saqué metiendomé por abajo. Me hinché y lo saqué.
-A ver, ma, entre -que le dice. Entre usté también -que le dice a la víbora.
Que dentre, también. Entró ella también.
-A ver, ma, salga usté -diz que le dice al sapo, y pongalé el palo.
Salió el sapo y quedó la víbora apretada. Así que les hizo un buen juez. Áhi quedó otra vez, la víbora como estaba, jodida.
-Bueno. ¿Han visto? Vayansé no más. Y no se amiguen con nadie. Vayan solos. Lleguen si pueden en Bolivia.

Rita Vera de Barrionuevo, 92 años. Santiago del Estero, 1970.

Cuento 585. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


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