Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

8-2-2015 a las 21:47:50 10.000 relatos y 10.000 recetas

10.001 relatos en tiocarlosproducciones

10.001 recetas en mundi-recetasdelabelasilvia

Translate

sábado, 1 de noviembre de 2014

El burro, el chancho y el gallo .613

El burro, el chancho y el gallo, los tres conversaban en el patio. S'iban al chiquero, el burro y el gallo a visitar al chancho.
El chancho le tenía rabia al gallo porque siempre 'taba cantando. Al burro todos los días lo cargaban los dueños. Lo llevaban al campo y lu hacían sacar la leña, lo cargaban con leña.
Entonces, qui un día les dice el chancho:
-¡Ah!, sí, yo soy el más dichoso que todos ustedes, porque yo como di arriba y yo no trabajo.
-No sé -que dice el gallo. El comer y el dormir, y no trabajar, a dónde vienen a parar.
-Así, a vos también, cuando se le dé la gana a tu amo te va a torcer el cogote y te va echá a l'olla.
-¡Ah!, nu importa, todo eso lo sé. Qui a mí me van echar a l'olla, eso lo sé. Pero primero a vos.
Bueno... Llega un día domingo y dice el dueño a la señora d'él:
-Ahora vamos acarriar leña, vieja, para que matemos al chancho, porque ya 'tá comiendo de más, 'tá muy gordo y puede venir el calor y después se muere de cualquier cosa.
Ahora 'tán acarriando leña en el burro.
-Ya te 'tán haciendo acarriar leña -le dice el chancho.
-¡Ah!, pero vos no sabís la que te espera -le dice el burro.
Y llega el domingo. Y dice el dueño:
-Vayan no más a sacalo al chancho.
-¡Ucha! -dice el chancho. Pa qué me sacarán.
-Pa que vaya a pasiar -le dice el gallo. Vamos a ir a pasiar los tres.
Ya lu iban sacando maniau di adentro al chancho, y le dice el gallo al burro:
-Ahora me toca a mí. Porque cuando ya acaben de comer al chancho me van a comer a mí. La cuestión es que pa que te dejen de cargar a vos como legítimamente a burro, se vamo a mandar mudar. ¡Qué 'tán crendo! ¿No? Porque a mí también me van a comer. Y a vos todo el tiempo ti hacen trabajar y no te dan ni de comer. Vamos a ir a otra parte. Áhi nos van a cuidar a los dos.
Si han mandau a mudar, pues, los dos, el gallo con el burro. A eso de las diez si han ido. Y ya han andado mucho y que dice, el burro:
-¿Adónde vamos a ir?
-Allá, en aquella casa, en aquel palacio del Rey.
El gallo sabía qui áhi vivía un Rey que tenía una hija renga y qui había echau un bando que decía que el que le diga coja a la hija, lo iba a matar, pero si le decía sin que se diera cuenta, lu hacía casar con ella.
Y ya llegaron al palacio y el gallo le dice:
-¿Sabés lo que voy hacer yo? Voy hacer un jardín muy lindo para vendele las flores al Rey, y entonce yo voy a cargar las flores en vos y se las voy a ir a vender.
Y así fue. Y la hija del Rey era renga, coja. Va llegando el gallo:
-¡A las flores!, señor. ¡Vendo flores!
-¡Ah! -dice la Princesa renga igual que yo. ¡Qué lindas flores! Venga, venga señor, con las flores. Traiga.
-Sí, aquí hay flores de todas las que a usté le gustan. Entre las flores hermosas, usté escoja, mi reina, escoja.
Y le decía el gallo, coja, y requete coja, y no se daba cuenta la Princesa, claro.
Y el burro le decía:
-No le digás coja porque te va hacer matar.
Y dice el gallo:
-Yo le digo coja y requete coja, y no me va matar. A mí me van a dar un premio con testigos y todo.
No sabían que era gallo. Y le volvía a decir:
-Entre las flores hermosas, usté escoja, mi reina, escoja.
Ella creía que le decía que escoja, pues. Y era que le decía que era coja, ella. Cuando se dio cuenta el Rey que li ha dicho a la hija:
-¡Ay, juna, grandísima!... -que dice. ¡Va ver ese tipo que ti ha dicho coja! Ahora vos te tenís que casar con el que ti ha dicho coja -le dijo el tata.
Bueno, porque el Rey había dicho que al primero que le diga coja a la hija había qui hacerlo pillar y matalo.
-Bueno, ti ha dicho más de cuarenta veces coja. Ahora usté se casa con el que li ha dicho coja.
Áhi no más han hecho el casamiento, pues.
Y efectivamente, dueño del palacio s'hizo el gallo. Porque él lo pronosticó así, que tenía que triunfar en la vida.
Él tenía la forma di una persona, porque como los animales hablaban, tenía la potestá de trasfigurarse en lo que ellos querían. Pero él no era gallo, era un joven que 'taba encantado en forma de gallo y que 'taba pronosticado que cualquier día tenían que torcerle el cogote y echarlo a l'olla, pero no fue así. Ya 'taba marcau el tiempo de qu'él s'iba a sacar la piola. Entonce fue y se casó con la coja. Pero la coja era multimillonaria. Era la hija del Rey.
Si hicieron el baile, había banquete. Yo cociné, pues, áhi pa que coman los novios.
Así me contaba mi agüelita. Y terminó.

Sixta Castro de Guerrero, 53 años. Tilcara. Jujuy, 1968.

En el cuento se observa la curiosa interpolación de un motivo de cuento maravilloso.

Cuento 613. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 048

No hay comentarios:

Publicar un comentario