Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

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viernes, 25 de mayo de 2012

El león en el oasis

En las proximidades de un oasis vivía un león que no de­jaba que nadie, ni persona ni animal, se acercase a beber su agua.
No muy lejos de allí acampó un frig en el que había un hombre, ya mayor, muy conocido por su gran puntería.
Unos días después unos cien jinetes se dirigieron hacia el frig, y cuando llegaron a la jaima de este hombre le encon­traron solamente en compañía de su hijo pequeño. Le pi­dieron que los acompañara a matar al león, pero éste les contestó:
-Hijos míos, no puedo ir con vosotros porque me siento viejo y cansado. No tenemos más que esta yegua que acaba de dar a luz y esta camella que ordeñamos para dar leche a la potranca. Pero irá con vosotros mi hijo.
Los hombres del gazi se pusieron a reír cuando vieron que el niño aún tenía el mechón [1].
Éste no hizo ningún caso de sus burlas, llamó a su criada Mbarca y le ordenó:
-Ensilla mi caballo. Voy a acompañar a estos hombres. Así lo hizo la mujer. Y el niño partió con los cien jinetes en busca del león.
Se dirigió al charco, y cuando llegaron y lo vieron se es­condieron muertos de miedo.
El niño se quedó solo luchando contra el león y la leona hasta que los mató.
Cortó sus cabezas y las puso en las alforjas de su caballo. Después fue al encuentro de los hombres del gazi.
Mientras, éstos habían regresado al frig para presentarle al viejo sus condolencias por la muerte del niño. Le dijeron que no lo habían encontrado por ninguna parte y que supo­nían que el león lo había devorado.
-Muy bien -les contestó el viejo-. Los hombres valien­tes son los que se quedan en el campo de batalla. Pero si no habéis encontrado a mi hijo muerto es que aún está vivo.
Los hombres del gazi se fueron y dejaron solo al viejo.
Al poco rato llegó el niño con una herida en el codo y le dijo a la criada:
-Puedes desensillar mi caballo y decir a todos los del frig que ya pueden ir a por agua al oasis sin ningún temor.
Mbarca empezó a hacer yu-yús [2] e informó a todo el mundo.
El niño fue a ver a su padre, quien le preguntó:
-¿Qué te ha ocurrido en el codo?
-Anoche tuve que dormir sin comer. Y esta herida me la hice con la silla al ponerme debajo del caballo cuando me atacaban los leones ó al cargar las alforjas -respondió.
Todos los habitantes del frig vieron que los leones estaban muertos, y de cada jaima trajeron una camella con su cría para la familia del niño.
Y así fue cómo esta familia fúe famosa, distinguida por su valentía y heroísmo y reinó la paz en aquellos contornos.

051 Anónimo (saharaui)


[1] Expresión que significa «llevar toda la cabeza rapada, excepto un pequeño mechón». Se solía hacer así con los niños, hasta que llegaban a la adolescencia.
[2] Yu-yús: Grito agudo que producen las mujeres árabes mediante vibración continuada de la lengua. Sirve, normalmente, para expresar alegría en las fiestas y celebraciones.

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